Gestión a ciegas:
Sin una visión clara de tus números, diriges basándote en sensaciones y no en datos objetivos. Al recibir información de tu gestor o contable solo para cumplir con Hacienda, la realidad de tu empresa te llega cuando ya es tarde para corregir el rumbo. Esto te obliga a tomar decisiones improvisadas, asumiendo riesgos innecesarios que ponen en peligro tu patrimonio y tu tranquilidad.